

La familia puede ejercer una gran influencia en la alimentación de los niños y niñas y el desarrollo de hábitos saludables, de especial importancia en el mantenimiento de un peso saludable y de la salud en general.
El hecho de compartir la comida fortalece la identidad y los vínculos familiares a través de la transmisión de una serie de patrones de conducta. Se ha demostrado que la comida en familia se asocia con un consumo mayor de frutas, verduras, cereales y productos ricos en calcio, y un menor consumo de alimentos fritos y refrescos. Además, contribuye al desarrollo de los hábitos alimentarios y a la mejora del lenguaje y de las habilidades de comunicación.
Asimismo, cocinar en familia involucrando a los niños y niñas en las preparaciones caseras es una gran oportunidad para aprender a alimentarse saludablemente y elegir alimentos provechosos. Permite, además, aprender costumbres, valores y tradiciones familiares con las recetas que rescatan lo propio.
Para el desarrollo adecuado de los niños y niñas, es muy importante que el acto de comer tenga un sentido especial, donde se aprovechen los nutrientes necesarios para cada edad, evitando el consumo de alimentos ultra procesados y donde se permita que el afecto y el juego también acompañen el momento de alimentarse.
De esta manera, promover la comida en familia es una herramienta potente que ayuda a mejorar la calidad de la alimentación de nuestros niños, niñas y adolescentes, contribuye a reducir el sobrepeso y mejora los resultados académicos y sociales.
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