

Todos los niños y niñas son diferentes y, por tanto, cada niño y niña reacciona distinto a las dificultades que se le presentan, dependiendo también de la edad y de nuestra cultura, en donde puede ser inaceptable expresar las emociones en público.
Algunas señales de estrés no son evidentes. Habla con tu hijo o hija periódicamente sobre sus emociones. Esto significa preguntarle, directa o indirectamente, cómo se siente. Puedes proponerle que se exprese por medio de la pintura o el dibujo.
Muchos síntomas suelen ser temporales y son reacciones normales al estrés que pueden ir desde manifestaciones físicas (fatiga, opresión en el pecho, dolor de estómago, etc), cambios en los patrones de alimentación y del sueño, necesidad de la compañía de un adulto, pasando por retraimiento, temores exacerbados, irritabilidad, hiperactividad hasta la agitación y agresividad.
Hay actividades para ayudarles a sentirse mejor, como por ejemplo la práctica de ejercicios de respiración, visualización y de actividad física ( ¡mejor aún si es al aire libre!)
Sin embargo, si persisten, tu niño o niña puede necesitar apoyo de un especialista.
¡Recuerda que cuidar la salud mental de nuestros niños y niñas es fundamental! Conoce más sobre nuestra campaña "Nutrir la Vida" en: https://www.unicef.org/colombia/nutrir-la-vida
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